InicioEvangelio del día y la Divina MisericordiaEvangelio de hoy y la Divina Misericordia: 8 de Marzo de 2026

Evangelio de hoy y la Divina Misericordia: 8 de Marzo de 2026

Fecha:

Evangelio

Jesús llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía. Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: “Dame de beber”. Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. La samaritana le respondió: “¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos. Jesús le respondió: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: ‘Dame de beber’, tú misma se lo hubieras pedido, y El te habría dado agua viva”. “Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?” Jesús le respondió: “El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que Yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que Yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna”. “Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla”. Jesús le respondió: “Ve, llama a tu marido y vuelve aquí”. La mujer respondió: “No tengo marido”. Jesús continuó: “Tienes razón al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad”. La mujer le dijo: “Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar”. Jesús le respondió: “Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”. La mujer le dijo: “Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando El venga, nos anunciará todo”. Jesús le respondió: “Soy Yo, el que habla contigo”. En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: “¿Qué quieres de ella?” o “¿Por qué hablas con ella?” La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?” Salieron entonces de la ciudad y fueron a su encuentro. Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo: “Come, Maestro”. Pero El les dijo: “Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen”. Los discípulos se preguntaban entre sí: “¿Alguien le habrá traído de comer?” Jesús les respondió: “Mi comida es hacer la voluntad de Aquel que me envió y llevar a cabo su obra. Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero Yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega. Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; así el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegría. Porque en esto se cumple el proverbio: ‘Uno siembra y otro cosecha’. Yo los envié a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos”. Muchos samaritanos de esa ciudad habían creído en El por la palabra de la mujer, que atestiguaba: “Me ha dicho todo lo que hice”. Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y El permaneció allí dos días. Muchos más creyeron en El, a causa de su palabra. Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que El es verdaderamente el Salvador del mundo”. San Juan 4, 5-42

Ver video con reflexion del Evangelio Pbro. Germán Saksonoff co.

Reflexión del evangelio Pbro. lic. Mauro Carlorosi, co.

El evangelio es Agua viva, Jesucristo es el Agua viva. Cuando El llega al corazón, entra la frescura de la mañana, la paz en la guerra, el consuelo en el tormento.
El es Agua viva porque su enseñanza es la verdad que necesita nuestra vida, la alegría que vence este mundo triste y suicida. Por esta Agua que brota del costado de su Corazón junto a su Sangre nos reconciliamos con Dios, con nosotros mismos y con los
demás. Así esta agua da fruto de Vida Eterna.

Popósito del día 

Haré un profundo examen de conciencia para confesarme antes de Semana Santa, en la Misa de hoy y pediré el verdadero dolor de mis pecados.

Santos del día: San Veremundo, abad

Vivió en Navarra, España en el siglo XI, y formó parte del monasterio benedictino
de Nuestra Señora de Irache, siendo su abad.
Fue consejero real, y poseía una gran piedad y amor a los pobres. En una hambruna de la región, milagrosamente pudo alimentar a unas 3.000 personas.

Liturgia del día

3er Domingo de Cuaresma. Morado. Tercera semana del Salterio.

Reflexión para las tres de la tarde.

Azotaron a Jesús con unas varas de espinos.
Su espalda había sido rasgada completamente, entonces lo desataron y lo volvieron a atar, pero esta vez de espaldas contra la columna para flagelarlo de frente
y así llagar todo su cuerpo.

.Habla al Mundo es un servicio de difusión de la Divina Misericordia que brinda espiritualidad, formación y capacita Apóstoles de la Divina Misericordia.  Para ser parte de esta obra evangelizadora, podés sumarte a nuestros grupos de WhatsApp/Telegram: www.linktr.ee/hablaalmundo

También puede interesarte

Últimas Publicaciones