Evangelio
Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me darán si se lo entrego?” Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: “¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?” El respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: ‘El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos’”. Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”. Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Señor?” El respondió: “El que acaba de servirse de la misma fuente que Yo, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de El, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdrá no haber nacido!” Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: “¿Seré yo, Maestro?” “Tú lo has dicho”, le respondió Jesús. San Mateo 26, 14-25
Ver video con reflexion del Evangelio Pbro. Germán Saksonoff co.
Reflexión del evangelio Pbro. lic. Mauro Carlorosi, co.
“¿Cuánto me darán si se lo entrego?” Es la frase que, lamentablemente, no se queda en Judas Iscariote.
¿Acaso no pensamos lo mismo cada vez que dialogamos con la tentación?
Así, la tentación crece en nosotros hasta convertirse en pecado, por culpa nuestra. “¿Qué me darás, oh televisión, si paso más horas frente a ti, que rezando?” “¿Qué me darás,
oh celular, oh conversaciones eternas, oh almohada… si por ustedes dejo de vivir la virtud que el Señor pide de mí?” “¿Qué me darás heladera, si contigo rompo la templanza con la gula…?” El amor a Cristo baja al detalle o no es amor a Cristo.
Popósito del día
Averiguaré los horarios de la Semana Santa para participar de los oficios del Triduo Pascual.
Santos del día: Santa Agape de Tesalónica
En la persecución bajo el emperador Diocleciano, junto a sus hermanas Quionia
e Irene por no querer comer carne sacrificada a los ídolos, y por poseer libros sagrados, fueron llevadas ante Dulcecio, quien las hizo quemar vivas, en el 304.
Liturgia del día
Miércoles Santo. Morado. Lecturas: Is 50, 4-9a / S.R. 68, 8-10.21-22.31.33-34
Reflexión para las tres de la tarde.
Camino a Getsemaní, Simón dijo a Jesús: “Maestro, nosotros te queremos”. Pero Jesús
dijo que esas palabras herían su alma. Pedro preguntó porqué lo herían si eran palabras de amor, a lo que Jesús respondió: “De amor meramente humano”.
Quiero seguirte en tu Cruz Himno de la Liturgia de las Horas
Brazos rígidos y yertos, por dos garfios traspasados, que aquí estáis, por mis pecados,
para recibirme abiertos, para esperarme clavados.
Cuerpo llagado de amores, yo te adoro y yo te sigo; y oh, Señor de los señores,
quiero partir tus Dolores subiendo a la Cruz contigo.
Quiero en la vida seguirte y por sus camino irte alabando y bendiciendo, y bendecirte sufriendo y muriendo bendecirte.
Que no ame la poquedad de cosas que van y vienen; que adore la austeridad de estos sentires que tienen sabores de eternidad;
que sienta una dulce herida de ansia de amor desmedida; que ame tu ciencia y tu luz;
que vaya, en fin, por la vida como Tú estás en la Cruz: de Sangre los pies cubiertos,
llagadas de amor las manos, los ojos al mundo muertosy los dos brazos abiertos para todos mis hermanos. Amén.
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