Evangelio
Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no tengan miedo”. Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”. San Mateo 17, 1-9
Ver video con reflexion del Evangelio Pbro. Germán Saksonoff co.
Reflexión del evangelio Lic. Pbro. Mauro Carlorosi, co.
En la Transfiguración y por un momento Jesucristo hace ver a sus Apóstoles lo que habita
por detrás de su condición humana.
Al modo humano ven la divinidad, divinidad que hasta entonces sólo podían reconocer
por sus efectos: resucitar muertos, dominar al viento y al mar, multiplicar el pan… etc. Jesús comparte con nosotros su interior.
Todo para que no creamos más en las cosas de esta tierra que en El. Para que creamos que
El vive pese a que nos hagan creer que no. Para que sepamos que El es nuestra única vida.
Popósito del día
Tomar una cita del evangelio del día y usarla como jaculatoria.
Santos del día: La Transfiguración del Señor
Esta fiesta se venía celebrando desde muy antiguo en las iglesias de Oriente y Occidente,
pero el papa Calixto III, en 1457, la extendió a toda la Cristiandad para conmemorar la victoria que los cristianos obtuvieron en Belgrado, sobre Mahomet II, orgulloso conquistador de Constantinopla y enemigo del cristianismo, y cuya noticia llegó a Roma el 6 de agosto.
Replandor de la Gloria del Padre Himno a la Transfiguración del Señor en el monte Tabor
Oh, Jesús, Luz nacida de la Luz y Redentor del mundo: escucha, en tu Bondad, nuestra alabanza nuestras súplicas.
Te transfiguraste en el Tabor ante tus tres Apóstoles escogidos, con el Rostro más resplandeciente que el sol y el vestido más blanco que la nieve.
Esclareciendo a los nuevos alumnos lo que los antiguos Profetas habían predicho en figuras, concediste a ambos la gracia de creer en tu Divinidad.
Mientras la Voz del Padre, desde el Cielo, te proclama su Hijo muy amado, nosotros confesamos fielmente tu celestial Realeza.
Y puesto que por nosotros, ya perdidos, te dignaste asumir nuestra propia carne, concédenos llegar a ser miembros de tu Cuerpo glorioso. En tu honor, Señor, cantamos
este himno de alabanza, para Ti, que, siendo el Hijo muy amado, te transfiguraste con el esplendor del Padre y del Espíritu Santo Amén.
Liturgia del día
La Transfiguracion del Señor. Fiesta. Blanco. Lecturas: Dan 7, 9-10.13-14 / S.R. 96, 1-2.5-6.9/ 2Pe 1, 16-19
Reflexión para las tres de la tarde.
Mientras estaban cenando, Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos
diciendo: “Tomad y comed; esto es mi cuerpo”.
Luego, les recomendó que cada vez que hicieran aquello lo hagan en memoria suya.
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